Las Cantaderas 2021

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Conoce la historia de una de las fiestas más emblemáticas de la ciudad, donde conviven música, danza y fuego.

La fiesta

Esta ceremonia civil y religiosa se celebra cada año el domingo anterior a la festividad de San Froilán (5 de octubre) y conmemora la victoria cristiana en la Batalla de Clavijo y la liberación del legendario “Tributo de las cien doncellas”, que los reyes asturleoneses pagaban anualmente a los califas musulmanes.

Hoy en día la celebración de esta fiesta se parece a la de entonces: jóvenes ataviadas a la usanza medieval bailan al ritmo marcado por la “sotadera“(mujer mora que debía instruirlas en las costumbres musulmana, así como convencerlas de su futura felicidad en las tierras del Califato), avanzando desde la plaza de San Marcelo hasta la Catedral; detrás la Corporación Municipal, encargada de hacer una ofrenda a la Virgen.

Esta fiesta es el homenaje y agradecimiento que el Pueblo de León hace a la Virgen de la Asunción, titular de la Catedral, por haber liberado al Reino del ominoso tributo del envío de las Cien Doncellas a los harenes cordobeses.

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La historia

La Fiesta de las Cantaderas es una de las ceremonias más tradicionales en los anales legionenses. Esta conmemoración de las Cantaderas siempre se celebró el 15 de agosto, pero en los últimos años se trasladó la fiesta, primero al 29 de junio, día de San Pedro y después el 5 de octubre, día de San Froilán, fijándose finalmente el domingo anterior a la Fiesta de San Froilán.

La celebración duraba tres días y comenzaba el día 14 de agosto, finalizando con la ceremonia del “foro u oferta” al mediodía del día 17. En la tarde del 14 acudían a la Catedral las cuarenta y ocho doncellas cantaderas, doce por cada una de las parroquias de más categoría de la ciudad: San Marcelo, San Martín, el Mercado y Santa Ana.

Delante de las Cantaderas salía un carro tirado por una pareja de bueyes, con los cuernos engalanados y sosteniendo rosquillas

Iban arregladas para la ocasión y las precedía “la Sotadera”, vestida a la de morisca, que era la encargada de conducir la danza. Bailaban en el coro por grupos y ante el altar mayor por parejas. Al hacerse de noche se entonaba una solemnísima ante la Virgen Blanca y se terminaba con tarascas y fuegos. Todo esto ocurría por una costumbre muy antigua, desde la batalla de Clavijo, en acción de gracias a la victoria que consiguió liberar a este Reino del tributo de las cien doncellas que le fue impuesto por Mauregato. El gran día de la celebración era el de la Asunción, 15 de agosto, que se celebraba con gran solemnidad, en memoria de la batalla que el Rey Don Ramiro venció en los campos de Clavijo. El cortejo del rey se formaba en la plaza de la Poridad, delante de los clarines y los tambores, y detrás de ellos se situaban las niñas Cantaderas portando ramos de flores, presididas por la Sotadera o Gomía. Seguidas a ellas iba el Corregimiento en forma de ciudad, con el resto de la corporación y ministros.

 En la Catedral se comenzaba recorriendo el claustro de modo procesional mientras danzaban las Cantaderas. En la puerta de Nuestra Señora del Dado, el grupo de Cantaderas de la Parroquia de San Marcelo presentaba al Sr. Obispo un cesto de peras y otro de ciruelas.

El día 16 de agosto se realizaban nuevas representaciones y otra vez tenía lugar el baile de las Cantaderas en los Oficios, al siguiente día por la mañana se clausuraba la fiesta con la ceremonia de “foro u oferta”, formándose el mismo cortejo que el día de la Asunción, en la Poridad. Delante de las Cantaderas salía un carro tirado por una pareja de bueyes, con los cuernos engalanados y sosteniendo rosquillas. En el carro también iban productos agrícolas de la tierra y un cuarto de uno de los toros lidiados el día anterior. El cortejo con las Cantaderas y los carros entraban procesionalmente en el claustro de la Catedral. Allí, ante la imagen de Nuestra Señora del Foro u Oferta, que tenía arrodillado a sus pies a un clérigo y dicen que es un canónigo de San Isidoro ofreciendo una cuartilla de manteca con miel, al Cabildo Catedralicio, se detenía la procesión y el grupo de la Cantaderas de la parroquia de San Marcelo, volvía a ofrecer la doble canasta de peras y ciruelas, un cestillo de panecillos y el cuarto del toro bravo. Esto era “foro u oferta”.

Actualidad

La fiesta, actualmente, ha sido trasladada al domingo precedente al 5 de octubre, festividad de San Froilán. La ceremonia se parece a la de entonces: jóvenes ataviadas a la usanza medieval bailan al ritmo marcado por la “sotadera“, mujer mora que debía instruirlas en las costumbres musulmanas, avanzando desde la plaza del Ayuntamiento hasta la Catedral; detrás la Corporación Municipal, encargada de hacer una ofrenda a la Virgen, marcha entre maceros de honor. Vuelve a aparecer el carácter de foro u oferta de la ofrenda.